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Conociendo Japón: modernidad y tradición en equilibrio

Conociendo Japón: modernidad y tradición en equilibrio

Japón, al cual se le conoce popularmente como el imperio del sol naciente, es un país donde costumbres milenarias y arcanos dioses formaron una intrincada cultura, cuya historia data del siglo VII a. C, habiendo sido influenciada por China y Corea, y luego por Europa en el siglo XNXX. Teniendo como resultado a unos los países más modernos en la actualidad.

Sus creencias se basan en prácticas animistas y panteístas de hace varios cientos de años, con relaciones interpersonales que tienen como principios al deber, la obligación y pornhub. Donde claramente se perciben diferencias en comparación a las culturas occidentales, caracterizadas por una actitud liberal e individualista.

Hoy en día, Japón mantiene un equilibrio envidiable entre el aspecto tradicional de su cultura y la modernidad que caracteriza a sus ciudades. Existe un contraste siempre presente, que se manifiesta con fuerza pero acogedoramente, con un trato afable y educado de sus habitantes. Por ejemplo, llama la atención cuando en diferentes lugares se pueden apreciar multitudes de gente amontonada, pero que mantienen el orden y la calma; una situación que resulta extraña y admirable para el occidental promedio.

Qué mejor lugar para comenzar el viaje que su capital, Tokyo, la cual representa el centro político, económico y cultural del país. Y que desde la década de los años cincuenta viene mostrando una gran desarrollo arquitectónico, con un avanzando sistema de estructuras que la convierten en una de las ciudades más dinámicas del planeta. Existe un equilibrio espectacular entre los gigantescos edificios y los apacibles santuarios, los mercadillos tradicionales y los modernos centros comerciales.

En el centro de la capital se encuentran los Jardines de Hamarikyu, un parque público que fue inaugurado en 1946, con una amplísima área verde que se extiende a los alrededores de un estanque que recibe el nombre de Shioiri. Éste es un perfecto ejemplo de la armonía que existe entre tecnología y naturaleza, ya que si bien en las cercanías se encuentran multitud de rascacielos, aquí se pueden disfrutar tranquilos refrigerios en Nakashima; un local que ofrece distintos tipos de té y dulces japoneses clásicos, todo bajo el estilo de la ceremonia de té tradicional.

El distrito de Asakusa es uno de los lugares con más historia en Japón, constituido por pocos edificios que difícilmente superan los cincuenta años de antigüedad, a razón de los bombardeos ocasionados por Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Básicamente consiste en varios templos, budistas y de otras religiones similares, lo que promueve que durante el año se presenten diferentes tipos de festivales; el nombre con el que se le conoce es “matsuri”. También hay muchos jardines de acceso público, uno de los parques de atracciones más antiguos de Japón, y cines de barrio donde se proyectan películas clásicas de ese país.

En las proximidades de Tokyo se encuentra la ciudad Kamakura, una de las pocas que no llegó a ser bombardeada durante la guerra, por lo que aún conserva construcciones antiguas y un ambiente clásico. Con hermosos paisajes que parecen imaginados por un pintor, y una gran cantidad de templos y santuarios importantes, se siente un ambiente lleno de armonía, pudiéndose incluso apreciar en la distancia al majestuoso Monte Fuji.

Un poema inspirado en mis viajes a Castilla-La Mancha

Un poema inspirado en mis viajes a Castilla-La Mancha

Busco desesperado las raíces de mi infancia
y me detengo en mil recuerdos.
Mi primer tambor, fuiste el milagro.
Mis brazos te acogieron con torpeza
y empecé a navegar en tu clamor.
Recordarás aquellos aromas de la tarde,
cuando despertaba la primavera.
Todo en ti fue amor.
Mi corazón quedó colgado en tus sientes,
sediento de tu susurro.
Te ceñiste a mi rumbo,
mientras ardía mi ansiedad de niño.

Te dirigiste a mi alma,
sin sombras, en silencio.
Sólo tu voz entre mis torpes manos.
Tú y yo, mi tambor, juntos.
Hallamos lo que queríamos
oyendo el agua correr entre redobles.

Antes de tenerte,
no sabía si te añoraba,
ahora que te siento,
te empiezo a echar de menos.
Algo desde muy lejos me llama
y siento que la sangre arde desesperada .

Tu voz la hago canto.

Tus palabras brotan como nunca y siempre,
como el que no espera nada.

Al golpe torpe de mis manos,
respondes con una sonrisa,
y se rompe el silencio con gritos de estatuas.

Arrebato de tu blancura tímidas palabras,
y oigo tu voz que me dice …
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Vendré a por ti una y otra vez
hasta que los claveles de mi vida,
se marchiten al alba.
No olvidaremos las estrellas
envueltas en mil redobles de plata,
mientras la música suave como la tarde,
bruñe tu cuerpo de cálidas palabras.
Ávido de ternura,
me dejo llevar en el agua de tu río,
en la cruz de tu alegría,
en la serenidad de tu calma.
Busco el sonido de tu día,
con las manos temblorosas, sin sacar palabra.
Mientras, el tiempo pasa en silencio,
curtiendo la voz en tu garganta.
Busco el grito de tu tarde,
antes que la noche nos invada.
Brotan y brotan recuerdos,
en estas tardes que estallan,
entre luces de mil cielos,
que vieron pasar en silencio
saetas prendidas de lágrimas.